Juya aniya es el pensamiento yaqui, tribal, en su máxima expresión, una visión del mundo prehispánica viva dentro de la comunidad aún presente en nuestros días. Spicer hace una traducción literal del tèrmino “Mundo de árboles” o “Mundo selva” dicho concepto engloba una concepción mítica del mundo en tiempos remotos (batnàtaka).
Podemos decir que es la religión de la tribu antes de la llegada jesuita esta creencia el sol y a la luna son deidades que rigen la vida de los hombres. Dichas deidades no son representadas en pinturas o grabados, ni modeladas en barro o madera los dioses van a presentarse en medio de las danzas y los cantos dedicados a ellos, cuando estos cesan el dios se va con el viento, y se presenta cuando quiere, ya sea en el aire, los animales o en los sueños. En un mundo mágico y sobrenatural como en el de la tribu lo onírico no será tan sólo el inconsciente dándose a conocer ni tampoco un reflejo de pasiones o deseos dormidos, durante el día, será un medio de enlace entre el Juya aniya y el mundo material, por medio de sueños se develarán incógnitas sobre la vida, la muerte, el hombre y su papel como tal en este mundo.
No estudian aprenden
Por ser la tribu perteneciente a las culturas orales primarias [1] su pensamiento y formas de ver el mundo son completamente distintas a las sociedades que cuentan con un sistema de escritura; por mencionar un ejemplo la forma en que los dones o talentos son adquiridos difieren en gran manera nuestra cultura, escrita, en esta tradición cultural no estudian aprenden existen tres formas por las cuales se llega ser danzante o alguna otra actividad: Primero por discipulado escuchando las viejas tradiciones contadas de generación en generación, segundo por manda si la persona solía ser muy enfermiza de pequeña se le encomienda a algún dios para ser danzante, y la tercer forma es por encanto, el encanto este último es practicado desde los inicios de la tribu yaqui, puesto que es una creencia profunda y arraigada en la mentalidad yaqui y forma parte esencial de su creencia. El miembro se alejaba de la etnia y en algún lugar solitario como una cueva o una cabaña en medio del bosque, de la playa, de la nada; en ese sitio se encantaba. La persona que era encantada por el Huya aniya lograba ser el mejor pescador así como el mejor guerrero o según sea el caso el mejor danzante de venado o pajkola.
La informaciòn que en la actualidad tenemos sobre los yaquis y su vida prehispànica son técnicamente muy pocos. Lo que podemos llegar a resumir es que originalmente eran una tribu nòmada, que se volvieron sedentarios al arribar en los alrededores del Rìo Yaqui, que vivian una vida en paz y armònica con el medio que les rodeaba, adoraban al sol y a la luna y su principal fuerza era creer en el Juya ania como principal motor de su vida natural y espiritual.
[1] Segùn Walte Ong dichas culturas son aquellas que no cuentan con alfabeto por ende con escritura.
